Disfunción temporomandibular

La disfunción temporomandibular es un trastorno que afecta a una porcentaje elevado de la población occidental, con una mayor prevalencia en mujeres que en hombres. Cada día son más los pacientes que acuden a nuestro centro por dolor o problemas mecánicos en esta región.

Los factores de riesgo contribuyentes incluyen el estrés, el bruxismo (rechinar lo dientes), problemas de mordida, lesiones en la mandíbula y ciertos hábitos alimenticios.
Desde la perspectiva de la fisioterapia, en Evolution, realizamos una evaluación completa de la función musculoesquelética de la mandíbula y articulaciones temporomandibulares (ATM). Algunos aspectos clave en nuestra valoración son:

  • Historia clínica: A través de la entrevista inicial obtenemos información detallada sobre los síntomas del paciente como el dolor, clics articulares, limitación en la apertura de la boca, antecedentes de traumatismos o bruxismo, hábitos diurnos y nocturnos…
  • Examen físico y función: Evaluamos la movilidad de la mandíbula, la alineación y la función de la ATM. Podemos llegar a identificar desequilibrios musculares y restricciones articulares. En cuanto a la función observamos la apertura y cierre de la boca, la lateralidad y protusión de la mandíbula, identificando posibles limitaciones o asimetrías.
  • Palpación muscular y articular: Detectamos áreas de sensibilidad o tensión en la musculatura de esta región.
  • Evaluación del complejo cervical y la postura: Muchos de los problemas de mandíbula pueden venir desencadenados por una mala postura o una mala función del raquis, generando adaptaciones que terminan provocando el dolor.

Una vez realizada una correcta valoración, en Evolution Fisioterapia, trabajaremos mediante un plan de tratamiento personalizado basado en la terapia manual, los ejercicios terapéuticos, la educación en la mejora de los hábitos que contribuyen a la lesión y el aprendizaje de técnicas de relajación.

El objetivo final es conseguir disminuir el dolor a través de ejercicios específicos que ayuden a relajar la musculatura hipertónica, estabilizar la articulación temporomandibular fortaleciendo la musculatura más débil y la mejora postural del paciente de cara a disminuir los agravantes de esta compleja disfunción.

Por último decir que no todos los problemas en este tipo de patología pueden ser abordados desde la fisioterapia, por lo que consultar o estar en contacto con especialistas de esta región puede ser clave a la hora de mejorar la sintomatología del paciente.

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