Importancia de trabajar los cambios de ritmo en las lesiones deportivas

Volver al deporte de competición o amateur después de una lesión es un objetivo que nos marcamos. Pero no solo basta con fortalecer, sino que hay que aproximarse lo máximo posible a las exigencias que tendremos, sobre todo antes de volver al campo o pista.

Actualmente, basándonos tanto en la evidencia como en la experiencia, es importante dedicar parte de nuestra readaptación a la aceleración y desaceleración, incorporando distracciones, buscando imitar las situaciones reales que nos podremos encontrar.

Entrenamientos de cambio de ritmo

¿Es importante trabajar la aceleración y desaceleración en lesiones deportivas?

Pádel, fútbol, baloncesto, atletismo… son deportes competitivos y de alta intensidad. En ellos, no solo importa cómo de rápido aceleramos o reaccionamos, sino nuestra capacidad de frenar: porque no llegamos a la bola, porque se acaba el campo o porque la acción ha finalizado.

Pero no solo ocurre en el deporte. En nuestro día a día aceleramos y frenamos constantemente, aunque sea menos evidente: correr para coger el autobús o al cruzar la calle.

Muchas de las lesiones musculares se producen durante la desaceleración. ¿Por qué? Porque frenar implica que el músculo debe trabajar en excéntrico, activarse mientras se alarga, para absorber la fuerza del movimiento. Este tipo de trabajo aumenta la tensión mecánica, exigiendo mayor control neuromuscular.

Actualmente, está aumentando la frecuencia de ambas acciones, por eso si no estamos preparados para tolerar esa carga, aumentará la fatiga muscular y, con ello, el riesgo de lesión. Desde la fisioterapia, no solo trabajamos la fuerza, sino también la velocidad y la capacidad de controlar el movimiento.

Si quieres saber más sobre este tema, pincha aquí.

¿En qué tipo de lesiones tengo que trabajar los cambios de ritmo?

Prácticamente en todas las lesiones.

Aunque pueda sorprender, son parte fundamental de cualquier lesión por eso introducir ejercicios de desaceleración y aceleración es necesario como trabajo previo a los cambios de ritmo y de dirección.

Por ejemplo, en las tendinopatías o lesiones musculares es un aspecto clave. Tanto tendón como músculo actúan como estructuras capaces de absorber energía y liberarla posteriormente, permitiendo generar potencia y control.

Cuando existe una lesión, esta capacidad se ve disminuida. El trabajo de fortalecimiento nos permite recuperar la fuerza en movimientos lentos y controlados, pero no tiene por qué prepararnos para tolerar cargas rápidas o “bruscas”. Por eso, introducir ejercicios de este tipo de forma progresiva mejorará la capacidad del tejido para adaptarse a las distintas demandas reales del deporte o del día a día.

Seguramente estarás pensando que esto solo hace referencia a las extremidades inferiores, pero lo cierto es que no. En deportes de raqueta, tanto hombro como codo y muñeca, realizan acciones explosivas con la consecuente frenada “rápida”.

Entrenamientos tras lesión

Dentro del proceso de recuperación, ¿en qué momento se introduce la aceleración y desaceleración?

Intentar definir un tiempo en semanas no es sencillo. Más bien nos guiamos por una serie de criterios de progresión y por el tipo de lesión, como:

  • Nivel o intensidad del dolor y sensación de estabilidad.
  • Fuerza muscular, tanto en acortamiento como elongación.
  • Capacidad funcional.
  • Exigencias específicas del deporte.
  • En algunos casos, pruebas de imagen, como ecografía, complementarias a la valoración clínica.

Cuando hablamos de un proceso de recuperación no es fácil dividirlo por tiempo, siendo más relevante el estado funcional y la capacidad de tolerar la carga. Sí que existe un “orden” a la hora de progresar.

¿Cuál sería?

  1. Fortalecimiento muscular: crear una buena base de fuerza, sobre la que ir aumentando las demandas.
  2. Introducir el impacto: fundamental aprender “a caer”, es decir, absorber la energía antes de liberarla.
  3. Desaceleración: siendo una tarea de mayor carga mecánica, generando mayor estrés al tejido.

Te dejamos algunos ejemplos de ejercicios.

  1. Aceleración: una vez que tengamos una buena capacidad para frenar, haremos salimas más explosivas.
  2. Cambios de ritmo y dirección: último paso previo al trabajo específico en pista.

En resumen, el objetivo es ir incorporando progresivamente las demandas del deporte, haciéndolo cada vez más específico a los aspectos técnicos e ir reduciendo el riesgo de re-lesión.

Si estoy en proceso de recuperación del hombro, ¿es necesario meter ejercicios de cambios de velocidad?

Sí, sobre todo si practicas deportes que implican lanzamiento o golpeo.

Deportes como pádel o tenis, rugby, atletismo como lanzamiento de disco, jabalina, o incluso posiciones como portero de fútbol, son bastante exigentes para hombro, codo o muñeca.

Pensemos en un golpeo de pádel: armamos el brazo cogiendo impulso, para acelerar y golpear la pelota y, finalmente, frenar el movimiento. Lo mismo ocurre en una recepción de rugby: una vez que contactamos con el balón, el hombro debe detener y controlar la inercia con la que llega.

Fisioterapeuta guiando entrenamiento deportista

Contamos con numerosos gestos que implican un aumento o disminución de la velocidad de nuestro brazo, pero no somos tan conscientes de ello.

En el caso del hombro, al tratarse de una articulación tan móvil, es fundamental contar con un buen control neuromuscular y una adecuada estabilización, para ser capaces de gestionar estas altas demandas.

En fases más avanzadas, introducir ejercicios de coordinación y estabilización combinado con desaceleración, velocidad de reacción y explosividad es un trabajo completo y fundamental.

Lo principal es alcanzar la intensidad de las actividades deportivas.

¿Por qué es importante trabajar la forma de aterrizar en un deportista?

Aterrizar, caer o recibir el impacto es una forma de desaceleración. Normalmente, no somos plenamente conscientes de cómo lo hacemos.

Cuando recibimos un impacto, nuestros músculos y tendones absorben la energía generada y la distribuyen, evitando que se “acumule” en una zona concreta.

Si está alterado nuestro control neuromuscular – por dolor, lesión o falta de fuerza – recibiremos el impacto concentrando la mayor parte de esa fuerza en una zona determinada, muscular o articular, aumentando las posibilidades de lesión. Además, seremos menos efectivos a la hora de liberar esa energía como en un salto o aceleración, disminuyendo así el rendimiento deportivo.

A partir de una valoración dinámica, desde la fisioterapia podemos detectar posibles compensaciones y, por medio de pequeñas correcciones, mejorar la distribución de la carga para hacerlo de forma más segura y eficaz.

Fisio revisando evolucion lesiones

¿Cómo trabajar las aceleraciones y desaceleraciones desde la Fisioterapia en Alcalá de Henares?

Cuando nos encontramos en una fase avanzada de la recuperación, no solo es importante el trabajo de fortalecimiento y control motor, sino integrar todo eso para lograr un movimiento explosivo, rápido y reactivo. Por ello, es importante aumentar la demanda tanto física como cognitiva. Para profundizar sobre el trabajo cognitivo, aquí te dejamos otro de nuestros artículos.

Desde la Clínica de Fisioterapia Avanzada Evolution contamos con un espacio adaptado para trabajar de forma segura todas las fases de tu recuperación. Desde el control inicial del movimiento hasta ejercicios más específicos de tu actividad deportiva o del día a día, acompañándote durante todo en el proceso. Si quieres ver cómo trabajamos, aquí te dejamos un ejemplo.

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